Nosotras consideramos que, para acompañar a las personas con este enfoque necesitamos:
Reconocer a la persona como sujeto de derechos, no como objeto de intervención.
Aceptar posibles riesgos que supone la autodeterminación (aunque no coincida con nuestro criterio técnico).
Revisar prácticas paternalistas interiorizadas.
Entender la intervención como acompañamiento, no como dirección.
Sabemos que esto no es tarea fácil, y menos según en qué contextos trabajamos, pero el cambio empieza por una misma.
¡Ánimo compañeras ❤️!
